Aquella mañana, Anna se despertó más temprano de lo habitual,
estaba feliz, empezaba en su nuevo colegio y tenía mucha ilusión.
Fue a la habitación de sus padres:
- ¡Venga papis! Hoy empieza el cole y no quiero llegar tarde.
Anna era una niña de ocho años muy linda, llena de energía y con
un talento especial para el baile. Su familía se trasladó a Madrid
por negocios y Anna fue inscrita en un colegio muy especial, donde
había un programa para niños con talentos especiales pero
integrados junto al resto de niños. Hoy era su primer día, y tras
desayunar su madre la llevó a la escuela.
*************
- Buenos días – dijo la encantadora profesora Mónica
- Buenos días – respondieron los alumnos de la clase.
- Hoy empieza con nosotros una niña, se llama Anna y espero que os
llevéis bien con ella – comentó Mónica
Cristina miró de reojo a la niña morena con dos graciosas coletas
que estaba de pie junto a Mónica, “ mira ésta, tiene una pinta de
creída”, comentó a su compañera de pupitre, otra niña llamada
Bárbara Cristina también estaba en la escuela por su talento
especial, tenía una voz dulce y un don para cantar todo lo que se le
ponía por delante, pero le gustaba ser el centro de atención y
cuando vió a Anna sonreír se dio cuenta de que aquella niña con
coletas iba a dar mucha guerra.
- Anna, te sentarás…. A ver….¿Dónde te pongo? – dijo Mónica
mientras miraba los pupitres de dos plazas, buscando algún lugar
vació.
Entonces clavó su vista en un sitió donde sólo había un niño
sentado, se llamaba Miquel y estaba en el colegio porque sus padres
lo habían enviado a vivir con sus tíos. Miquel era de Manresa pero
se pasaba el día haciendo pequeñas gamberradas, así que su familia
tomó la decisión de cambiarlo de ciudad para ver si conseguían que
se comportara un poco mejor y lograban que se centrara en los
estudios. Por el momento, Miquel, no destacaba en nada, aunque
siempre estaba dispuesto a hacer cualquier actividad física, desde
jugar al futbol hasta intentar dar volteretas en el aire.
- Siéntate con él -dijo Mónica señalando a Miquel.
Anna se acercó con una gran sonrisa, mirando a su nuevo compañero
de pupitre.
- Hola, soy Anna.
- Ho..hola…yo, soy Anna…..digo Miquel – respondió el niño que
estaba colorado como un tomate y muy nervioso, algo que era raro en
él, puesto que entre las niñas era de los que más gustaban.
La profesora Mónica decidió comenzar la clase.
- Ahora vamos a comenzar. Hoy me gustaría que todos me expliquéis
lo que pensaáis hacer en el futuro, luego hablaremos de los empleos,
de las diferentes formas que tiene la gente para ganar dinero. Venga
Raúl, dime tú que has pensado ser de mayor.
Raúl era un chico simpático y agradable pero un poco cotilla.
- Quiero ser azafata – respondió muy seguro.
Berni y David estallaron en risas.
- Basta – dijo Mónica – no os tenéis que reir de nadie, además
hay chicos azafatos, bueno, ahora se llaman auxiliares de vuelo, así
que el próximo que se ría va a ir al despacho de la directora
Déborah. Sigamos, tú Cristina, dime.
- Yo quiero ser cantante.
Y así siguieron todos los niños y niñas, Juange quería ser juez,
Ruth modelo, Alicia quería ser bailarina, Espe mamá, David
explorador, Berni astronauta….hasta que llegó el turno de Anna
- Pues yo quiero ser bailarina y casarme con un policía. – dijo la
pequeña.
- Muy bien Anna, ahora tú Miquel- indicó Mónica
- Yo - Miquel se quedó un rato pensado antes de seguir – quiero
ser policía, si. – dijo muy sonriente mientras miraba a Anna de
reojo.
Algunos compañeros, Cristina, Espe, Bárbara, y Juange empezaron a
reirse muy bajito para que la profesora no les escuchara. Por suerte
Mónica no se enteró y prosiguió.
- Ahora tú Patri, dime que quieres ser.
- Yo también seré bailarina y casarme con un poli – dijo mirando
a Miquel que se sentaba en el pupitre de al lado.
Anna la miró de reojo, Miquel le había caído muy bien, pero esa
chica, Patri, no mucho, y además parecía que pretendía imitarla.
Cuqui!!!
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