Capítulo 3.
Miki me acompañó hasta mi casa, y nos quedamos hablando en la puerta.
- Bueno... gracias por todo Miki, en serio
- No las des, preciosa. Me ha encantado pasar este día contigo.
- Y a mí...
- Hazme un favor, ¿vale?
- Dime.
- Que... bueno, que no vuelvas a pensar en el tío este que te hizo daño...
- Intentaré :)
- Espero, Annita... Mañana... ¿quedamos?
- ¿Para qué?
- No sé... podemos dar una vuelta o...
- Vale... ¿me llamas?
- Claro, dame tu número.
Le di mi móvil, estuvimos un rato más hablando y se fue, después de darme un dulce beso en la mejilla. Entré a mi casa, dejé el bolso en el mueble de la entrada, cogí el móvil y caminé hacia el sofá, para después tirarme en él, sonriente, mirando la televisión. Miki me había caído demasiado bien, era un chico muy majo, atento, extrovertido, gracioso... mi prototipo de chico, pero ahora no tenía pensado enamorarme, ahora mismo no... Aunque quién sabe, todo puede cambiar, enamorarme de él, y ser feliz, para siempre... En el caso de que él se enamore también de mí, por supuesto. Y vale que no sea el tío más guapo del mundo, pero tiene un puntazo que le hace atractivo, y con su carácter me ha ganado. Estoy deseando de que llegue mañana para poder verle de nuevo, y reírme con él, y dar una vuelta, y comer juntos, ir al cine... Espero que para él haya significado lo mismo, y que no sea una chica de esas pesadas...
Un tiempo después...
Ya han pasado cinco meses desde que todo empezó en el nuevo programa, junto a Miki y otros actores. Miki se ha portado genial durante todos estos meses, intentando que sonría mucho, que no recuerde a mi ex novio... es perfecto. Y tengo miedo. Miedo porque estoy empezando a sentir cosas por él, se ha portado genial, me ha cuidado, cuando estuve con la gripe me ayudaba, se pasaba los días conmigo, me hacía comidas 'sanas' para que me curara, iba a comprarme los medicamentos... Me había invitado a pasar findes enteros, de viernes a domingo, en diferentes ciudades de España, e incluso fuera. Nuestro último viaje fue a Lyon, los tres días, en un hotel de cuatro estrellas. La misma habitación, pero con camas separadas. Un viaje de amigos. De los mejores de mi vida, sinceramente. Y espero que para él haya significado lo mismo.
Son las 11 de la mañana, acabo de llegar a los estudios. He subido a la azotea para fumarme un cigarro tranquila antes de empezar la semana, pues es lunes. Me apoyo en la barandilla y miro hacia abajo los coches pasar por esa periférica calle de Barcelona, esperando a que venga Miki, tengo ganas de verle, desde anoche que no le veo, y ya le echo de menos. Saco mi paquete de Camel, un cigarrillo y lo enciendo con mi mechero de vaquitas de Kukuxumusu, que él me regaló en Madrid. Cuando ya he dado tres caladas al cigarro, noto unos brazos rodeándome el costado, y sus manos apoyadas en mi barriga. Y sus labios calientes rozando mi cuello, me encanta cuando hace eso.
- Buenos días, preciosa.
- Buenos días, cari. - sonrío, me encanta llamarle así, aunque sólo sea como amigos - ¿Qué tal?
- Perfectamente ahora que te he visto – me giro – Y ahora más, jeje
- ¿Sí? Genial...
- Te he traído el guión del sketch de hoy, ¿sí? Salimos tú y yo...
- Genial, ¿de qué va?
- Bueno... tenemos que explicar una postura para después de hacer el amor...
- Oh, qué bonito, ¿no? Jajaja, espero que no haya que rodar una escena de... bueno, ya sabes.
- No, eso lo hacen Carles y María.
- Ah... vale, vale. - sonrío.
Y así pasamos el día, en la terraza, caluroso día de mayo, leyéndonos el guión, juntos. Estudiándolo, riéndonos. Yo le doy algunos toques en el brazo por comentarios absurdos que hace, de vez en cuando me da besitos en la mejilla, tiernos besitos que me encantan, y él lo sabe, y creo que lo hace adrede. Pero me encanta. Y ahora está guapísimo con esa barbita de tres días que se ha dejado últimamente, y que me encanta notar junto a mi piel. A la hora de comer, bajamos al comedor, donde están todos, y nos miran. Creo que es porque venimos juntos, riendo y de la mano, y se piensan que somos algo. Pero no, no somos nada. Aunque ganas no me falten... a mí, claro. Él no lo sé... espero que sienta lo mismo que yo, aunque pueda sonar egoísta, pero... bueno, quiero dejar de pensar en eso. Cuando terminamos de comer, cada uno nos vamos a nuestro camerino, a cambiarnos para grabar la escena. Estoy a punto de salir hacia maquillaje, retocando los últimos detalles del vestido, cuando una nota se cuela por debajo de la puerta. La cojo y, al abrirla, me desprende un olor genial... su olor. La leo.
Cari, te queda mucho? Sal pronto, quiero proponerte algo. :)
En cuanto la leo, abro la puerta y ahí está él. Me sonríe, y nos abrazamos. Se ríe, me río. Me da un beso en el cuello, me estremezco, sonrío.
- Bueno, ¿qué me querías proponer?
- Mmm... ¿tienes planes esta noche?
- Quedarme tirada en el sofá viendo series...
- Te invito a mi casa, ¿vale?
- ¿Para qué?
- Cenar y dormir, ¿aceptas?
- Claro... pero, ¿por qué?
- ¿No pueden dos amigos cenar y dormir juntos, o qué? Además, quiero decirte algo.
Y se va, y sonrío... a saber qué se le ha ocurrido ahora a este tío...
solo comento para decirte que eres mala, q no subes cap de los Danna y de esto sí???? ya te vale ya!!!!! yo q estoy siendo buena dejando a Dani con Anna en mi historia, y tú me lo compensas así? ¬¬ jajajajajaa. xurriiii te echo de menos!! a ver cuando te quitan el castigo, q a este paso creo q hablaremos el año que viene!!!!! un besazo preciosa! :D ah! y en esta historia no te pido el siguiente ¬¬ jajaja
ResponderEliminar