lunes, 21 de noviembre de 2011

4 :) Dedicado a Coral ^^

Han llegado las 19:30 de la tarde, me encuentro en mi casa preparándome para ir a casa de Miki. Me acabo de duchar, llevo una toalla grande alrededor del cuerpo.  Frente al armario, miro toda mi ropa, y en un extremo, tengo el vestido morado que me regaló hace poquito, cuando cumplimos 4 meses de conocernos, según él. Está sin estrenar, y la verdad es que me queda genial y es precioso, así que me pongo ese. Cojo una mochila pequeña y meto un pijama, que consiste en un pantalón de cuadros rosas y azules y una camiseta negra de tirantes, con unas sandalias normales. Me pongo el vestido con unos tacones negros, y en el pelo una coleta con el flequillo a un lado, sé que le encanta que vaya peinada así.

Bien, son las 21:00, ya estoy frente a su puerta, acabo de tocar el timbre. No sé por qué estoy nerviosa, es mi mejor amigo... Bueno, a lo mejor es que me quedo a dormir... ay, no sé, no quiero pensar en nada. Oigo girarse el pomo, y seguido de esto, la puerta moverse y Miki aparece. Me quedo muy sorprendida. Va vestido de traje, peinado. Y mm, qué bien huele, me encanta esa colonia que usa.

-        Hola preciosa, ¿qué tal?
-        Hola ^^ Pues... genial, jeje, ¿y tú?
-        También. Entra.

Se aparta hacia un lado dejándome paso para entrar. Cuando ya estoy dentro, oigo la puerta cerrarse y él que me invita a seguir caminando hacia el interior. Y así lo hago, cada vez sorprendiéndome más con lo que voy viendo. Lo ha decorado todo de una manera muy romántica, velas, música, incienso de olores que casi podría describir como mis favoritos... y el vestido de traje. No puedo evitar ir con una sonrisa de tonta, pero se me desvanece cuando pienso que todo esto puede que no sea para mí, y es que creo que no lo es. Hace poco me comentó que se estaba enamorando, y yo claro, le ayudé, y le dije que le prepara una cena romántica, o la invitara a pasar algún finde... Y, ahora que me doy cuenta, lo del finde lo ha hecho conmigo, mejor dicho, lo de los findes. Pero... no, esto no puede ser para mí.

-        Bueno, yo... me voy
-        ¿Qué? ¿Por qué? - me pregunta con un tono de voz preocupado
-        No sé... esto no es para mí... será para esa chica de la que te estás enamorando...
-        Es para ti, lo juro Annita...
-        Mmm... en ese caso, creo que me quedo, jeje.

Y así es, me quedo. Dejo el bolso en un mueble, junto a la pequeña mochila donde guardé el pijama. En el salón, lugar donde se encuentra una mesa cuadrada, pequeña, decorada con velas, un mantel rojo, servilletas de franela en un tono algo más claro que el mantel, cubiermos preciosos que nunca le había visto, y en el medio la fuente con la cena, tapada como en las películas. Me encantaría saber qué ha cocinado, y si le ha salido tan genial como todo lo que hace.

-        Siéntate, preciosa.
-        Claro.

Sonrío y le obedezco, me siento, y un tiempo después, se sienta él. Me sonríe mirándome a los ojos, y yo hago lo mismo. He de reconocer que me cuesta aguantarle la mirada, pues mirándole a los ojos, sus preciosos ojos oscuros, chiquititos y brillantes me entran unas ganas locas de besarle, decirle que le quiero, y ser felices. Ser felices para siempre, juntos... Estar un fin de semana tirados en el sofá, viendo una película, acariciándonos, besándonos de vez en cuando... cosas de pareja. Pero no, he de mantener las formas y... de momento, tratarle sólo como amigo.

-        ¿Te he dicho ya que estás preciosa?
-        Mmm, decírmelo no, pero me has llamado preciosa dos o tres veces.
-        Entonces te lo digo ahora, estás guapísima.
-        Gracias, cielo.
-        ¿Por qué las das?
-        Porque hay que darlas, ¿no?
-        En este caso, no. Sólo te... describo.
-        Ah, pues entonces... no te doy las gracias.

Ambos reímos, y un rato después, ya nos encontramos comiendo. Ha cocinado pollo asado con patatas, algo básico, pero que sabe que a mí me encanta y que él lo hace genial. Cuando acabamos, recoge los platos y trae otra fuente tapada, me encantaría saber qué se encuentra dentro.

-        ¿Qué hay ahí?
-        Sorpresa, sorpresa...
-        Aysh...

Se ríe de mi cara de decepción y se sienta en la mesa a la vez que coloca la fuente. En un momento que se despista con su móvil, aprovecho para levantar la tapa, pero no me lo permite, me mira y me quita la mano, yo me río.

-        Te gustará...
-        Más te vale después de tenerme esperando, eh

Se vuelve a reír, hasta que nos quedamos mirándonos a los ojos y simplemente sonreímos. Levanta la tapa de la fuente y me quedo sorprendidísima con lo que veo, una tarta de chocolate en la que pone: “Anna, te quiero”. Me levanto rápido, le hago levantarse también y le abrazo, fuerte. Hundo mi cabeza completamente en su cuello y respiro su olor, ese olor que me encanta y que sólo se pone en ocasiones especiales. Me separa lentamente y me mira a los ojos, sonríe. Me acaricia el pelo y posa un mechón de éste detrás de mi oreja derecha, y, al notar sus dedos rozando mi piel, no puedo evitar estremecerme, me encanta la suavidad con la que lo hace, como si tuviera miedo a hacerme daño. Sonrío. Se va acercando lentamente a mí, hasta quedar a escasos milímetros. Sus ojos se desplazan de los míos a mis labios, y viceversa. Y los míos igual.

-        Anna...
-        ¿Qué?
-        Pídemelo.
-        ¿El qué?
-        Aquello de lo que tantas ganas tienes...
-        Pues... bésame. -digo en un susurro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Capítulo 3.

Capítulo 3.

Miki me acompañó hasta mi casa, y nos quedamos hablando en la puerta.

-        Bueno... gracias por todo Miki, en serio
-        No las des, preciosa. Me ha encantado pasar este día contigo.
-        Y a mí...
-        Hazme un favor, ¿vale?
-        Dime.
-        Que... bueno, que no vuelvas a pensar en el tío este que te hizo daño...
-        Intentaré :)
-        Espero, Annita... Mañana... ¿quedamos?
-        ¿Para qué?
-        No sé... podemos dar una vuelta o...
-        Vale... ¿me llamas?
-        Claro, dame tu número.

Le di mi móvil, estuvimos un rato más hablando y se fue, después de darme un dulce beso en la mejilla. Entré a mi casa, dejé el bolso en el mueble de la entrada, cogí el móvil y caminé hacia el sofá, para después tirarme en él, sonriente, mirando la televisión. Miki me había caído demasiado bien, era un chico muy majo, atento, extrovertido, gracioso... mi prototipo de chico, pero ahora no tenía pensado enamorarme, ahora mismo no... Aunque quién sabe, todo puede cambiar, enamorarme de él, y ser feliz, para siempre... En el caso de que él se enamore también de mí, por supuesto. Y vale que no sea el tío más guapo del mundo, pero tiene un puntazo que le hace atractivo, y con su carácter me ha ganado. Estoy deseando de que llegue mañana para poder verle de nuevo, y reírme con él, y dar una vuelta, y comer juntos, ir al cine... Espero que para él haya significado lo mismo, y que no sea una chica de esas pesadas...

Un tiempo después...

Ya han pasado cinco meses desde que todo empezó en el nuevo programa, junto a Miki y otros actores. Miki se ha portado genial durante todos estos meses, intentando que sonría mucho, que no recuerde a mi ex novio... es perfecto. Y tengo miedo. Miedo porque estoy empezando a sentir cosas por él, se ha portado genial, me ha cuidado, cuando estuve con la gripe me ayudaba, se pasaba los días conmigo, me hacía comidas 'sanas' para que me curara, iba a comprarme los medicamentos... Me había invitado a pasar findes enteros, de viernes a domingo, en diferentes ciudades de España, e incluso fuera. Nuestro último viaje fue a Lyon, los tres días, en un hotel de cuatro estrellas. La misma habitación, pero con camas separadas. Un viaje de amigos. De los mejores de mi vida, sinceramente. Y espero que para él haya significado lo mismo.

Son las 11 de la mañana, acabo de llegar a los estudios. He subido a la azotea para fumarme un cigarro tranquila antes de empezar la semana, pues es lunes. Me apoyo en la barandilla y miro hacia abajo los coches pasar por esa periférica calle de Barcelona, esperando a que venga Miki, tengo ganas de verle, desde anoche que no le veo, y ya le echo de menos. Saco mi paquete de Camel, un cigarrillo y lo enciendo con mi mechero de vaquitas de Kukuxumusu, que él me regaló en Madrid. Cuando ya he dado tres caladas al cigarro, noto unos brazos rodeándome el costado, y sus manos apoyadas en mi barriga. Y sus labios calientes rozando mi cuello, me encanta cuando hace eso.

-        Buenos días, preciosa.
-        Buenos días, cari. - sonrío, me encanta llamarle así, aunque sólo sea como amigos - ¿Qué tal?
-        Perfectamente ahora que te he visto – me giro – Y ahora más, jeje
-        ¿Sí? Genial...
-        Te he traído el guión del sketch de hoy, ¿sí? Salimos tú y yo...
-        Genial, ¿de qué va?
-        Bueno... tenemos que explicar una postura para después de hacer el amor...
-        Oh, qué bonito, ¿no? Jajaja, espero que no haya que rodar una escena de... bueno, ya sabes.
-        No, eso lo hacen Carles y María.
-        Ah... vale, vale. - sonrío.

Y así pasamos el día, en la terraza, caluroso día de mayo, leyéndonos el guión, juntos. Estudiándolo, riéndonos. Yo le doy algunos toques en el brazo por comentarios absurdos que hace, de vez en cuando me da besitos en la mejilla, tiernos besitos que me encantan, y él lo sabe, y creo que lo hace adrede. Pero me encanta. Y ahora está guapísimo con esa barbita de tres días que se ha dejado últimamente, y que me encanta notar junto a mi piel. A la hora de comer, bajamos al comedor, donde están todos, y nos miran. Creo que es porque venimos juntos, riendo y de la mano, y se piensan que somos algo. Pero no, no somos nada. Aunque ganas no me falten... a mí, claro. Él no lo sé... espero que sienta lo mismo que yo, aunque pueda sonar egoísta, pero... bueno, quiero dejar de pensar en eso. Cuando terminamos de comer, cada uno nos vamos a nuestro camerino, a cambiarnos para grabar la escena. Estoy a punto de salir hacia maquillaje, retocando los últimos detalles del vestido, cuando una nota se cuela por debajo de la puerta. La cojo y, al abrirla, me desprende un olor genial... su olor. La leo.

Cari, te queda mucho? Sal pronto, quiero proponerte algo. :)

En cuanto la leo, abro la puerta y ahí está él. Me sonríe, y nos abrazamos. Se ríe, me río. Me da un beso en el cuello, me estremezco, sonrío.

-        Bueno, ¿qué me querías proponer?
-        Mmm... ¿tienes planes esta noche?
-        Quedarme tirada en el sofá viendo series...
-        Te invito a mi casa, ¿vale?
-        ¿Para qué?
-        Cenar y dormir, ¿aceptas?
-        Claro... pero, ¿por qué?
-        ¿No pueden dos amigos cenar y dormir juntos, o qué? Además, quiero decirte algo.

Y se va, y sonrío... a saber qué se le ha ocurrido ahora a este tío...

martes, 1 de noviembre de 2011

AVISO IMPORTANTE !

Estoy castigada vale? No sé cuando podré subir capítulos, lo siento en serio, sus quiero lectores.