Pasaron dos meses, mi relación con Miki iba genial, aunque yo había seguido teniendo esos sueños con ese tal Dani que no conocía de nada, y tampoco sabía por qué los tenía, sólo que sentía que en algún momento se iba a hacer realidad. Y no era lo correcto. Yo quería a Miki, y lo iba a seguir queriendo siempre. Habíamos pensado el vivir juntos, a pesar de llevar sólo dos meses juntos, no lo veíamos tan mal. Y aquel día, magnífico día, nos íbamos de vacaciones a León, a conocer la ciudad y la provincia. Se lo había propuesto yo... y no entendía por qué.
- Cielo, ¿has cogido ya todo?
- Sí, cariño, están las maletas en el coche y todo.
- Genial.
Me coge de la mano, nos montamos en el taxi, llegamos al aeropuerto, le pagamos al conductor, y bajamos. Caminamos por el aeropuerto hasta que facturamos las maletas y, una hora después, montamos al avión. Nos esperan 90 minutos de vuelo. Me apoyo en su hombro y le abrazo, como él a mí, y así pasa el viaje, entre abrazos, carantoñas, besos... Cuando llegamos, dejamos las cosas en el hotel.
- Cielo, ¿te parece que dejemos las cosas en el hotel y nos vamos a comer por ahí?
- ¡Vale! :)
Dejamos las maletas y los bolsos y nos vamos a dar una vuelta por la ciudad, es bonita, con calles amplias, limpias, y la gente muy amable. Llegamos a un restaurante que pilla cerca y hay bastante gente, así que será bueno. Entramos y nos sentamos en una mesa, al lado hay una libre que pronto es ocupada por dos chicos, bastante parecidos y de la misma edad más o menos. Me quedo mirando a uno mientras Miki va a pedir la comida, y me fijo en sus ojos, tal como en mi sueño, y la voz del chico es la misma. Vuelvo a girarme mirando al frente, y veo que Miki se acerca a mí.
- Amor, ¿estás bien?
- Sí, sí...
- Es que... estás pálida. A ver si va a ser lo que te dije...
- ¿El qué?
- Hace un mes, lo hicimos sin protección, ¿no te acuerdas? Puedes estar embarazada...
- No, no creo que sea eso...
- Esperemos...
- ¿Esperemos?
- Claro... es demasiado pronto para un niño... entre nosotros...
- Si lo estoy, ¿vas a negar a tenerlo?
- No, si lo estás no...
- Ah...
Volví a girar la mirada hacia la mesa con los dos chicos, y el que parecía ser el de mi sueño, me miró, a los ojos. Sonrió, me sonrojé y volví a dirigir la mirada hacia Miki de nuevo.
- ¿Conoces a ese chico?
- No, en absoluto.
- Te mira como si estuviera loquito por ti...
- ¿Qué bobadas dices, Miki?
- Lo siento...
- No pasa nada...
- Es que... tengo tanto miedo de perderte que... joder... no puedo evitar sentirme celoso de él, lo siento... Te quiero tanto Anna que... sólo de imaginarme una vida sin ti... o que algún día te puedes morir, dejándome solo... yo... es lo peor que podría pasarme...
Me levanté, él se puso en pie, nos abrazamos y nos besamos.
- Te quiero Miki... si de algo estoy segura en esta vida, es de eso... de que te amo.