miércoles, 21 de diciembre de 2011

6 e.e

Pasaron dos meses, mi relación con Miki iba genial, aunque yo había seguido teniendo esos sueños con ese tal Dani que no conocía de nada, y tampoco sabía por qué los tenía, sólo que sentía que en algún momento se iba a hacer realidad. Y no era lo correcto. Yo quería a Miki, y lo iba a seguir queriendo siempre. Habíamos pensado el vivir juntos, a pesar de llevar sólo dos meses juntos, no lo veíamos tan mal. Y aquel día, magnífico día, nos íbamos de vacaciones a León, a conocer la ciudad y la provincia. Se lo había propuesto yo... y no entendía por qué.

-        Cielo, ¿has cogido ya todo?
-        Sí, cariño, están las maletas en el coche y todo.
-        Genial.

Me coge de la mano, nos montamos en el taxi, llegamos al aeropuerto, le pagamos al conductor, y bajamos. Caminamos por el aeropuerto hasta que facturamos las maletas y, una hora después, montamos al avión. Nos esperan 90 minutos de vuelo. Me apoyo en su hombro y le abrazo, como él a mí, y así pasa el viaje, entre abrazos, carantoñas, besos... Cuando llegamos, dejamos las cosas en el hotel.

-        Cielo, ¿te parece que dejemos las cosas en el hotel y nos vamos a comer por ahí?
-        ¡Vale! :)

Dejamos las maletas y los bolsos y nos vamos a dar una vuelta por la ciudad, es bonita, con calles amplias, limpias, y la gente muy amable. Llegamos a un restaurante que pilla cerca y hay bastante gente, así que será bueno. Entramos y nos sentamos en una mesa, al lado hay una libre que pronto es ocupada por dos chicos, bastante parecidos y de la misma edad más o menos. Me quedo mirando a uno mientras Miki va a pedir la comida, y me fijo en sus ojos, tal como en mi sueño, y la voz del chico es la misma. Vuelvo a girarme mirando al frente, y veo que Miki se acerca a mí.

-        Amor, ¿estás bien?
-        Sí, sí...
-        Es que... estás pálida. A ver si va a ser lo que te dije...
-        ¿El qué?
-        Hace un mes, lo hicimos sin protección, ¿no te acuerdas? Puedes estar embarazada...
-        No, no creo que sea eso...
-        Esperemos...
-        ¿Esperemos?
-        Claro... es demasiado pronto para un niño... entre nosotros...
-        Si lo estoy, ¿vas a negar a tenerlo?
-        No, si lo estás no...
-        Ah...

Volví a girar la mirada hacia la mesa con los dos chicos, y el que parecía ser el de mi sueño, me miró, a los ojos. Sonrió, me sonrojé y volví a dirigir la mirada hacia Miki de nuevo.

-        ¿Conoces a ese chico?
-        No, en absoluto.
-        Te mira como si estuviera loquito por ti...
-        ¿Qué bobadas dices, Miki?
-        Lo siento...
-        No pasa nada...
-        Es que... tengo tanto miedo de perderte que... joder... no puedo evitar sentirme celoso de él, lo siento... Te quiero tanto Anna que... sólo de imaginarme una vida sin ti... o que algún día te puedes morir, dejándome solo... yo... es lo peor que podría pasarme...

Me levanté, él se puso en pie, nos abrazamos y nos besamos.

- Te quiero Miki... si de algo estoy segura en esta vida, es de eso... de que te amo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Seis. (Adelanto, que me he quedado sin inspi)

Giro en la cama, de espaldas a él, para intentar dormirme. Pero no puedo, el sueño que he tenido me hace pensar que eso pasará algún día, que Miki me hará daño, y que ese tal Dani sea... como decirlo.. el hombre definitivo en mi vida... Y es eso lo que, precisamente, me hace dudar de si de verdad quiero estar con Miki o no. Él es un chico gracioso, más o menos atractivo, simpático, romántico... y es muy enamoradizo... y se puede enamorar de cualquiera, entonces, me puede hacer daño, y yo... tengo miedo... Pero tampoco hago mal dándole una oportunidad... a la mínima que haga le dejo y... ¿y si no me veo capaz de dejarle? ¿Y si pasa con en mi sueño? ¿Y si ahora me ha dicho que me quiere pero es mentira? ¿Y si me quiere hacer sufrir? Dios... es que no sé qué pensar... se le ve tan mono, tan romántico, tan cuqui que... pensar que me puede hacer daño es algo casi imposible, aunque, como bien dicen, las apariencias engañan... En fin, supongo que.. tendré que dormir, descansar, mañana es martes, mañana... será otro día...

sábado, 3 de diciembre de 2011

5 :D


Coral, TE GUSTARÁ :)

Y lo hace. Elimina la distancia que queda entre nosotros juntando sus labios con los míos. Mi pulso se ha acelerado, considerablemente, espero que no lo note. Gira su cabeza sobre mis labios, convirtiéndolo así en uno más pasional, más bonito. Entreabrimos lentamente nuestras bocas, mi lengua cruza hacia la suya, se entrelazan, bailan juntas, al compás de un vals de primavera, suaves como un mar en pleno verano. Y mientras nos estamos besando, miles de imágenes futuras aparecen en mi mente. Comidas con nuestros padres, cuidando juntos de mis sobrinos, viajes a Estados Unidos, futuros cumpleaños, nuestra boda, nuestros hijos... Nos vamos separando lentamente, y cuando lo hacemos, nos miramos a los ojos.

-        Anna, te quiero
-        Miki, te quiero.
-        ¿Por qué?
-        Pues... porque... eres... no sé, especial... porque eres atento, amable...
-        ¿Por qué eres tan perfecta?

Le vuelvo a besar, y él sonríe en el beso, lo noto. Poco a poco, me empuja hacia él, camina de espaldas dirigiéndose hacia su habitación, con cuidado para no caerse, sin dejar de besarme. Pronto, le noto entrar en su cuarto, despacio. No ha separado sus labios de los míos, y me da la vuelta. Le noto emocionarse con ese beso, y yo me pongo nerviosa. No es necesario que pase nada ahora, lo mejor es ir despacio, para estar seguros de la relación, de que puede funcionar. Me empuja suavemente sobre la cama, sonriendo, y yo intento sonreír, también, intentando que no me vea nerviosa. Se pone delicadamente sobre mí, para no hacerme daño, y sigo nerviosa. Vuelve a besarme, cada vez con más pasión, sus manos se posan en mi cintura, buscando la cremallera del vestido, y ya es cuando decido frenarle, para que no ocurra nada fuera de lugar.

-        Miki...
-        Dime...
-        No...
-        ¿Qué?
-        Que no... más despacio...
-        … Claro cariño, te entiendo.
-        ¿De verdad?
-        Claro preciosa.
-        Gracias... te quiero.
-        Y yo.

Se coloca a mi lado y me abraza, fuerte. Decido colocarme mejor, con la cabeza en su pecho, nuestras piernas entrelazadas y mi brazo en su barriga, acariciándole alrededor del ombligo, como tanto le gusta que haga. Él me acaricia el pelo, y brazo izquierdo pasa a coger mi mano, para entrelazar sus dedos con los míos, y después, darme un pequeño beso en el pelo también. Yo me acerco más él, para mostrarle así todo lo que siento por él, desde hace meses, desde que le conocí y empecé a quererle, tal y como es por dentro, por su físico, por su...

-        Miki, te quiero.

Me sonríe, estamos acariciándonos un buen rato, hasta que, poco a poco, ambos quedamos dormidos...

Me despierto sola, en una cama. Qué raro, yo había dormido junto a Miki... En fin, son las nueve de la mañana, me levanto de la cama y miro por la ventana. ¿Madrid? En fin... haremos que ya me he acostumbrado. Camino deprisa hacia la cocina para desayunar, siento que llego tarde. Un vaso de leche y una tostada, y después corro hacia la ducha. Salgo corriendo de mi casa, ya vestida, con mi gran bolso y un... ¿iPhone? ¿Qué es eso?... Da igual. Camino deprisa hacia donde me llevan las piernas y, cuando llego, una puerta negra y roja con gente dentro está abierta. Entro y noto como la gente me saluda, ¿pero esto qué es? Florentino Fernández, una chica morena, un chico bastante atractivo, con barbita, alto... es el que más se acerca a mí sonriente. Yo sonrío también.

-        Cuqui, ¿qué tal?
-        Genial... ¿y tú?
-        Muy bien, mi vida.

Espera, espera... ¿Mi vida? Pero que... ¿estamos juntos? Debe ser... ¿y en qué año estoy? Dios... me estoy estresando, dejémoslo pasar, a ver cómo transcurre el día. Me coge de la mano y me lleva hacia su coche, guau... como mola, blanco, alto... es genial.

-        Te tengo una sorpresa, cielo.
-        Dime.
-        Mi madre me ha pedido que tengamos hijos.
-        ¿Qué?
-        Sí, como tú querías :)
-        ¡Genial! - sonrío, y no sé por qué.

Pero, ¿qué me pasa? ¿Dónde está Miki? ¿Por qué me alegro por todo esto que me está pasando? Y... ¿qué hago en Madrid trabajando, con un chico guapísimo como pareja, y con Florentino Fernández?  Quiero volver a la realidad, por favor...

-        Amor...
-        Eh, sí, dime.
-        Que te amo.
-        Y yo, Dani, y yo... - lo de Dani me ha salido solo...
-        ¿Te pasa algo?
-        Claro que no, sólo que hoy me desperté rara...
-        A ver si...
-        ¡No! Claro que no.... o eso creo.
-        Vale, vale...
-        Aysh, ven... - le abrazo, ¿por qué?
-        No me dejes, nunca...
-        Claro que no mi amor... nunca te dejaré.
-        Gracias...
-        ¿Por?
-        Por dejar que te ayudara a superar lo de Miki, por fijarte en mí, por saber apreciarme como realmente soy y no por el físico... por todo mi amor.
-        Gracias a ti.

Y me besa. ¿Qué pasa aquí? ¿Qué ha pasado con Miki? ¿Qué hago saliendo con Dani?...

-        Anna, Anna, mi amor...
-        Hmm...
-        Despierta.
-        ¿Dani..?
-        ¿Qué?... Anna, soy Miki...

Abro los ojos rápidamente, ¿qué ha pasado aquí?

-        Joder, ¿qué ha pasado aquí?
-        ¿Qué?
-        Que... he soñado... que... tú... me habías hecho algo malo... Yo trabajaba en Madrid... y salía con... un tal Dani... No sé.
-        Un sueño... anda, cariño, duérmete, son las 4:00 de la madrugada...
-        Ya... buenas noches, mi vida.
-        Buenas noches, cariño.

lunes, 21 de noviembre de 2011

4 :) Dedicado a Coral ^^

Han llegado las 19:30 de la tarde, me encuentro en mi casa preparándome para ir a casa de Miki. Me acabo de duchar, llevo una toalla grande alrededor del cuerpo.  Frente al armario, miro toda mi ropa, y en un extremo, tengo el vestido morado que me regaló hace poquito, cuando cumplimos 4 meses de conocernos, según él. Está sin estrenar, y la verdad es que me queda genial y es precioso, así que me pongo ese. Cojo una mochila pequeña y meto un pijama, que consiste en un pantalón de cuadros rosas y azules y una camiseta negra de tirantes, con unas sandalias normales. Me pongo el vestido con unos tacones negros, y en el pelo una coleta con el flequillo a un lado, sé que le encanta que vaya peinada así.

Bien, son las 21:00, ya estoy frente a su puerta, acabo de tocar el timbre. No sé por qué estoy nerviosa, es mi mejor amigo... Bueno, a lo mejor es que me quedo a dormir... ay, no sé, no quiero pensar en nada. Oigo girarse el pomo, y seguido de esto, la puerta moverse y Miki aparece. Me quedo muy sorprendida. Va vestido de traje, peinado. Y mm, qué bien huele, me encanta esa colonia que usa.

-        Hola preciosa, ¿qué tal?
-        Hola ^^ Pues... genial, jeje, ¿y tú?
-        También. Entra.

Se aparta hacia un lado dejándome paso para entrar. Cuando ya estoy dentro, oigo la puerta cerrarse y él que me invita a seguir caminando hacia el interior. Y así lo hago, cada vez sorprendiéndome más con lo que voy viendo. Lo ha decorado todo de una manera muy romántica, velas, música, incienso de olores que casi podría describir como mis favoritos... y el vestido de traje. No puedo evitar ir con una sonrisa de tonta, pero se me desvanece cuando pienso que todo esto puede que no sea para mí, y es que creo que no lo es. Hace poco me comentó que se estaba enamorando, y yo claro, le ayudé, y le dije que le prepara una cena romántica, o la invitara a pasar algún finde... Y, ahora que me doy cuenta, lo del finde lo ha hecho conmigo, mejor dicho, lo de los findes. Pero... no, esto no puede ser para mí.

-        Bueno, yo... me voy
-        ¿Qué? ¿Por qué? - me pregunta con un tono de voz preocupado
-        No sé... esto no es para mí... será para esa chica de la que te estás enamorando...
-        Es para ti, lo juro Annita...
-        Mmm... en ese caso, creo que me quedo, jeje.

Y así es, me quedo. Dejo el bolso en un mueble, junto a la pequeña mochila donde guardé el pijama. En el salón, lugar donde se encuentra una mesa cuadrada, pequeña, decorada con velas, un mantel rojo, servilletas de franela en un tono algo más claro que el mantel, cubiermos preciosos que nunca le había visto, y en el medio la fuente con la cena, tapada como en las películas. Me encantaría saber qué ha cocinado, y si le ha salido tan genial como todo lo que hace.

-        Siéntate, preciosa.
-        Claro.

Sonrío y le obedezco, me siento, y un tiempo después, se sienta él. Me sonríe mirándome a los ojos, y yo hago lo mismo. He de reconocer que me cuesta aguantarle la mirada, pues mirándole a los ojos, sus preciosos ojos oscuros, chiquititos y brillantes me entran unas ganas locas de besarle, decirle que le quiero, y ser felices. Ser felices para siempre, juntos... Estar un fin de semana tirados en el sofá, viendo una película, acariciándonos, besándonos de vez en cuando... cosas de pareja. Pero no, he de mantener las formas y... de momento, tratarle sólo como amigo.

-        ¿Te he dicho ya que estás preciosa?
-        Mmm, decírmelo no, pero me has llamado preciosa dos o tres veces.
-        Entonces te lo digo ahora, estás guapísima.
-        Gracias, cielo.
-        ¿Por qué las das?
-        Porque hay que darlas, ¿no?
-        En este caso, no. Sólo te... describo.
-        Ah, pues entonces... no te doy las gracias.

Ambos reímos, y un rato después, ya nos encontramos comiendo. Ha cocinado pollo asado con patatas, algo básico, pero que sabe que a mí me encanta y que él lo hace genial. Cuando acabamos, recoge los platos y trae otra fuente tapada, me encantaría saber qué se encuentra dentro.

-        ¿Qué hay ahí?
-        Sorpresa, sorpresa...
-        Aysh...

Se ríe de mi cara de decepción y se sienta en la mesa a la vez que coloca la fuente. En un momento que se despista con su móvil, aprovecho para levantar la tapa, pero no me lo permite, me mira y me quita la mano, yo me río.

-        Te gustará...
-        Más te vale después de tenerme esperando, eh

Se vuelve a reír, hasta que nos quedamos mirándonos a los ojos y simplemente sonreímos. Levanta la tapa de la fuente y me quedo sorprendidísima con lo que veo, una tarta de chocolate en la que pone: “Anna, te quiero”. Me levanto rápido, le hago levantarse también y le abrazo, fuerte. Hundo mi cabeza completamente en su cuello y respiro su olor, ese olor que me encanta y que sólo se pone en ocasiones especiales. Me separa lentamente y me mira a los ojos, sonríe. Me acaricia el pelo y posa un mechón de éste detrás de mi oreja derecha, y, al notar sus dedos rozando mi piel, no puedo evitar estremecerme, me encanta la suavidad con la que lo hace, como si tuviera miedo a hacerme daño. Sonrío. Se va acercando lentamente a mí, hasta quedar a escasos milímetros. Sus ojos se desplazan de los míos a mis labios, y viceversa. Y los míos igual.

-        Anna...
-        ¿Qué?
-        Pídemelo.
-        ¿El qué?
-        Aquello de lo que tantas ganas tienes...
-        Pues... bésame. -digo en un susurro.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Capítulo 3.

Capítulo 3.

Miki me acompañó hasta mi casa, y nos quedamos hablando en la puerta.

-        Bueno... gracias por todo Miki, en serio
-        No las des, preciosa. Me ha encantado pasar este día contigo.
-        Y a mí...
-        Hazme un favor, ¿vale?
-        Dime.
-        Que... bueno, que no vuelvas a pensar en el tío este que te hizo daño...
-        Intentaré :)
-        Espero, Annita... Mañana... ¿quedamos?
-        ¿Para qué?
-        No sé... podemos dar una vuelta o...
-        Vale... ¿me llamas?
-        Claro, dame tu número.

Le di mi móvil, estuvimos un rato más hablando y se fue, después de darme un dulce beso en la mejilla. Entré a mi casa, dejé el bolso en el mueble de la entrada, cogí el móvil y caminé hacia el sofá, para después tirarme en él, sonriente, mirando la televisión. Miki me había caído demasiado bien, era un chico muy majo, atento, extrovertido, gracioso... mi prototipo de chico, pero ahora no tenía pensado enamorarme, ahora mismo no... Aunque quién sabe, todo puede cambiar, enamorarme de él, y ser feliz, para siempre... En el caso de que él se enamore también de mí, por supuesto. Y vale que no sea el tío más guapo del mundo, pero tiene un puntazo que le hace atractivo, y con su carácter me ha ganado. Estoy deseando de que llegue mañana para poder verle de nuevo, y reírme con él, y dar una vuelta, y comer juntos, ir al cine... Espero que para él haya significado lo mismo, y que no sea una chica de esas pesadas...

Un tiempo después...

Ya han pasado cinco meses desde que todo empezó en el nuevo programa, junto a Miki y otros actores. Miki se ha portado genial durante todos estos meses, intentando que sonría mucho, que no recuerde a mi ex novio... es perfecto. Y tengo miedo. Miedo porque estoy empezando a sentir cosas por él, se ha portado genial, me ha cuidado, cuando estuve con la gripe me ayudaba, se pasaba los días conmigo, me hacía comidas 'sanas' para que me curara, iba a comprarme los medicamentos... Me había invitado a pasar findes enteros, de viernes a domingo, en diferentes ciudades de España, e incluso fuera. Nuestro último viaje fue a Lyon, los tres días, en un hotel de cuatro estrellas. La misma habitación, pero con camas separadas. Un viaje de amigos. De los mejores de mi vida, sinceramente. Y espero que para él haya significado lo mismo.

Son las 11 de la mañana, acabo de llegar a los estudios. He subido a la azotea para fumarme un cigarro tranquila antes de empezar la semana, pues es lunes. Me apoyo en la barandilla y miro hacia abajo los coches pasar por esa periférica calle de Barcelona, esperando a que venga Miki, tengo ganas de verle, desde anoche que no le veo, y ya le echo de menos. Saco mi paquete de Camel, un cigarrillo y lo enciendo con mi mechero de vaquitas de Kukuxumusu, que él me regaló en Madrid. Cuando ya he dado tres caladas al cigarro, noto unos brazos rodeándome el costado, y sus manos apoyadas en mi barriga. Y sus labios calientes rozando mi cuello, me encanta cuando hace eso.

-        Buenos días, preciosa.
-        Buenos días, cari. - sonrío, me encanta llamarle así, aunque sólo sea como amigos - ¿Qué tal?
-        Perfectamente ahora que te he visto – me giro – Y ahora más, jeje
-        ¿Sí? Genial...
-        Te he traído el guión del sketch de hoy, ¿sí? Salimos tú y yo...
-        Genial, ¿de qué va?
-        Bueno... tenemos que explicar una postura para después de hacer el amor...
-        Oh, qué bonito, ¿no? Jajaja, espero que no haya que rodar una escena de... bueno, ya sabes.
-        No, eso lo hacen Carles y María.
-        Ah... vale, vale. - sonrío.

Y así pasamos el día, en la terraza, caluroso día de mayo, leyéndonos el guión, juntos. Estudiándolo, riéndonos. Yo le doy algunos toques en el brazo por comentarios absurdos que hace, de vez en cuando me da besitos en la mejilla, tiernos besitos que me encantan, y él lo sabe, y creo que lo hace adrede. Pero me encanta. Y ahora está guapísimo con esa barbita de tres días que se ha dejado últimamente, y que me encanta notar junto a mi piel. A la hora de comer, bajamos al comedor, donde están todos, y nos miran. Creo que es porque venimos juntos, riendo y de la mano, y se piensan que somos algo. Pero no, no somos nada. Aunque ganas no me falten... a mí, claro. Él no lo sé... espero que sienta lo mismo que yo, aunque pueda sonar egoísta, pero... bueno, quiero dejar de pensar en eso. Cuando terminamos de comer, cada uno nos vamos a nuestro camerino, a cambiarnos para grabar la escena. Estoy a punto de salir hacia maquillaje, retocando los últimos detalles del vestido, cuando una nota se cuela por debajo de la puerta. La cojo y, al abrirla, me desprende un olor genial... su olor. La leo.

Cari, te queda mucho? Sal pronto, quiero proponerte algo. :)

En cuanto la leo, abro la puerta y ahí está él. Me sonríe, y nos abrazamos. Se ríe, me río. Me da un beso en el cuello, me estremezco, sonrío.

-        Bueno, ¿qué me querías proponer?
-        Mmm... ¿tienes planes esta noche?
-        Quedarme tirada en el sofá viendo series...
-        Te invito a mi casa, ¿vale?
-        ¿Para qué?
-        Cenar y dormir, ¿aceptas?
-        Claro... pero, ¿por qué?
-        ¿No pueden dos amigos cenar y dormir juntos, o qué? Además, quiero decirte algo.

Y se va, y sonrío... a saber qué se le ha ocurrido ahora a este tío...

martes, 1 de noviembre de 2011

AVISO IMPORTANTE !

Estoy castigada vale? No sé cuando podré subir capítulos, lo siento en serio, sus quiero lectores.

lunes, 31 de octubre de 2011

Segundo capítulo #

Fuimos hasta un pequeño bar en las Ramblas, avenida bastante transitada de la ciudad. Nos sentamos en la terraza, pues era primeros de Junio y hacía bastante calor. Miki estuvo muy amable durante todo el rato que estuvimos ahí, hablando de cosas sin importancia, me invitó a una Coca Cola... etcétera. Incluso llegamos a comer juntos. Y, para qué mentir, me lo estaba pasando genial con él. Durante todo el rato me hizo sentir bien, me hizo reír... pero hubo un momento en el que pensé en cosas y nada volvió a ser lo mismo. Él seguía como si nada pero yo... yo empecé a tener miedo. Miedo de que me hiciera lo que me habían hecho mi anterior novio serio...

Flashback


Era mi cumpleaños, hacía los 22 y a la vez 3 años junto a Josep, mi novio. Fuimos a celebrarlo a Port Aventura, pues había encontrado entradas a buen precio para todo el día, y según él, aquel día sería inolvidable para mí.


Llegamos por la mañana. Lo primero que hicimos fue ir a las atracciones de agua del parque, había muchas y en todas montamos, a pesar de las asquerosas colas. Cuando eran las 14.23, fuimos a comer a un restaurante caro del recinto. He de decir que la comida no estaba mal y que, por supuesto, me invitó él.


Pero llegó la noche, justo cuando todo estaba romántico. Había preparado un picnik en una zona ajardinada, con varias luces que hacían la zona más bonita, y al lado un lago ligeramente iluminado. Puesto que estábamos cerca, antes de comernos lo que había llevado, nos bañamos en el lago, contradiciendo a las normas del parque, en ropa interior. Nos besamos con los labios mojados y estuvimos abrazados durante más de 3 minutos. Salimos y, después de cenar, estábamos hablando.


- Cariño, voy a por unos helados, ¿vale? Espérame aquí.
- Claro cielo - sonreí


Se fue y me quedé esperándole mientras observaba el horizonte con una sonrisa en la cara. Se había portado genial conmigo en esos tres años, y yo estaba muy enamorada de él. Ojalá fuera para siempre... - pensaba. Aunque, al ver que pasó media hora y no había vuelto, fui a buscarle, asustada por si le habría pasado algo. Cogí el bolso y caminé hacia la heladería más cercana, pero no le vi. Por lo que me alejé un poco más del lago, hasta que, sin saber por qué, llegué a una zona poco transitada, más concretamente una callejuela que unía dos grandes avenidas. Y le vi. Una imagen que nunca creería que fuera real, pero lo era. Sus labios pegados a los de una chiquita bajita, morena, y delgada a la cual no se le veía la cara. Se me cayó el móvil que sujetaba de la impresión. Y me miró, sabía que lo había visto todo. Y su mirada no era de disculpa precisamente, pues me trasmitió un 'hemos roto' que hizo que saliera corriendo de aquel lugar. Salí del parque y me senté apoyándome en la pared, llorando, tres años perdidos, tres años en los que fui feliz...


Fin Flashback.


Al recordar esos momentos, dos lágrimas cayeron por mis mejillas, las cuales Miki quitó con su pulgar.

- ¿Por qué lloras? ¿Hice yo algo que...?
- No, tranquilo... es... bueno, me he acordado de cuando me dejó mi novio...
- ¿Cuánto llevabais?
- Tres años hacíamos ese mismo día... y también era mi cumpleaños.
- Pues... no le conozco, pero me voy a tomar el gusto de llamarle gilipollas.

Una pequeña carcajada salió de mi boca y seguimos en aquel bar, hablando de nuestras cosas, y riendo... Qué bien me cae este chico.