domingo, 5 de mayo de 2013

Relato.


En la vida se había sentido tan solo como ahora. Le faltaba algo, necesitaba aquello que día tras día conseguía sacarle la sonrisa más bonita; aquello que con solamente tocarlo le transmitía miles de sensaciones diferentes, especiales, jamás experimentadas, sensaciones propias de la felicidad, creía él.

Se recorre de una puerta a otra el pasillo principal de la casa, observando con detenimiento cada una de las fotos ahí situadas, de los dos. Unas más grandes, otras más pequeñas. Besos, abrazos, carantoñas, tonterías, viajes, con los amigos, con la familia…, pero siempre ellos. Recuerda cuántas veces se prometieron que eran ellos contra el mundo, superando cualquier problema que pudiera estropear la relación.

Pero ahora, ella es feliz.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que no la ve? ¿Y desde que no sabe nada de ella? Ha perdido la cuenta echándola de menos, lamentándose por haber dejado marchar a la mujer de su vida. No ha vuelto a estar con ninguna más. No lo necesita. No quiere intentar a enamorarse de otra persona.

Suena el timbre y, sin ganas, va a abrir. La policía, lo que hace extrañarse, pensar que ahora ya le han descubierto. Robó hace unos meses algo para comer, puesto que dejó el trabajo y apenas tenía dinero para comprar una simple barra de pan.

-Queda detenido.
Se deja arrestar por aquellos hombres desconocidos, siendo arrastrado después hacia el coche policial y trasladado posteriormente a la prisión más cercana. Escucha cómo los policías hablan con una señorita. La señorita. Es ella. Su voz. La ha reconocido. La ha encontrado. Alza, por fin, la cabeza. Y la mira.

Cuerpo delgado, tal y como él la recordaba, las mismas curvas y las mismas pecas. También aquella cicatriz en la ceja que a él tanto le gustaba, ya que le mostraba que, aunque él lo viera al contrario, ella era una chica normal y corriente, que de niña se había hecho alguna que otra herida. Gira la cabeza.

Sus ojos se han encontrado. Ella calla de repente, él agacha la cabeza. Sabe que no va a hacer nada por sacarle de ahí, de hecho, seguramente le trate con desprecio.

-¿Este es el detenido? –dice, después de observarle con detenimiento unos tres minutos.
-Exacto, detenido por robo.
-Que pase por aquí.

Estira la mano hacia él indicándole que ha de seguirle. En ese momento desea no haber cogido aquel trabajo. Siempre le había sido difícil tratar con los presos por delitos “leves”, pero ahora mismo se quería morir. Había vuelto a sentir lo que hacía meses no experimentaba, aquellos sentimientos que le mostraban que era feliz. Pero en ese momento, no lo era. Deseaba correr hacia él, quitarle las esposas, abrazarle y huir, juntos. Pedir perdón y volver a ser felices, mas no era posible. Seguía completamente enamorada de él.

-Esta es tu celda. Entra, te traerán un pijama. Quizás también algo de comer.
-Anna, yo.. bueno.. yo..
-¿Qué? ¿Vas a decirme que lo sientes? ¿Que estás arrepentido y que quieres salir de aquí? Vamos, tengo que tragarme eso todos los días, no cuela ya.
-No hablaba de eso.
-¿No? ¿Entonces de qué? Desapareces durante meses y apareces cuando menos lo necesito, descolocando todos mis pensamientos y la estructura de vida que tenía planeada. Para colmo, estás preso.
-Pero..
-¡Ni peros ni hostias, Miquel! Sigo jodidamente enamorada de ti, y ahora tengo que tratarte con desprecio, ya que eres un preso..

Se acerca a ella, sus caras están a milímetros, pero no es lo correcto. Le empuja.

-Que esté enamorada de ti no quiere decir que debamos estar juntos.. ahora.

Y, observando como una lágrima cae por el fino rostro de ella, entra en la celda. La ha perdido, ahora sí, para siempre.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Relato. "Buenos días, princesa."


RELATO

Entonces, él, con miedo, entró en la habitación. No sabía cómo despedirse de ella, cómo decirle que se iba para siempre en poco tiempo. No quería hacerla daño, no quería verla llorar por él, por lo que tomó esa decisión. Dejó la nota en la almohada, a su lado, para que ella al despertar pudiera leerla. Quizás después de todo le mandaría a la mierda, o le llamaría, o incluso le buscaría, a pesar de que él le había pedido que no.

[.......]

Despertó y se giró hacia la izquierda, como cada mañana, buscando el cuerpo de su futuro marido para abrazarlo. Pero aquel día era diferente, él no estaba. Escuchó un papel crujir bajo la almohada, había visto muchas películas en las que las parejas rompían de esa manera en un día especial, por lo que comenzó a leer.

"Dime si habrá algo más bonito que despertar a tu lado cada día, susurrarte que te quiero es mi particular manía, si apareces en mis sueños, me adormeces, me meces con tus dedos, me enloqueces, eres mi única alegría.

Y cada mañana pienso robarte uno de tus besos, amarrado a la razón de un corazón que late en verso, regalarte amaneceres y placer en cada esquina de la cama, siempre seguira viva nuestra llama.

Eres lo mejor que tengo, lo mejor que tuve, lo mejor que tendré en esta vida, un amor que sube llega hasta las nubes y allí vuela, jugar a no perderte, a abrazarte fuerte a quererte tanto que me duela.

A tu lado todo es diferente, el olor de tu perfume me enamora cuando vuelves, pasear de la mano a tu lado hasta perderme, decirte que te quiero, y así sera para siempre, y sé, que no puedo bajarte una estrella pero también sé que te voy a tratar como a una de ellas.

Ni te imaginas la cara de tonto que se me queda cuando leo tus mensajes y te imagino aquí cerca y por mucha distancia que nos separe piensalo, el corazón no cambia de opinión, y si te soy sincero la mejor manera de decirte que te quiero cada día es escribiendo esta canción.

Y eres tú, la única que me hace sentir vivo, que me enseñó a querer como se quiere de verdad, capaz de despertar las ilusiones y sentidos, viajar a nuestros sueños de la mano hasta el final.

Eres unica, la musa de mi música princesa, saldremos adelante a pesar de los problemas, y lo que no ha separado la distancia, no lo va a separar nadie. 

Prefiero parar el tiempo, cambio toda una vida por un segundo a tu lado en este cuento. Mi niña, vivo de tus sonrisas y me pierdo en tu mirada, cada mañana me inunda tu recuerdo y quiero tenerte cerca, tan cerca que no respire.

En el choque de tus labios mi boca no saldrá ilesa, a pesar de la distancia quien la sigue la consigue, déjame decirte que: buenos días mi princesa.

Hoy quiero, llevarte el desayuno hasta la cama, que me comas a besos, mi boca nunca se acaba, amarte hasta de madrugada, mientras escalas por mi cuerp,o gastaremos el tiempo entre las sábanas.
Subir hasta la luna cada noche, quererte hasta que duela, contando las estrellas a tu lado, pensarte con los labios, dibujar corazones con tu nombre y llevarte a mi planeta de la mano.

Júrame que me quieres, promete que me esperarás por siempre, que todo lo que sientes será eterno, que el miedo ya no vuelve, que sepas que nunca vas a perderme, que tu eres niña lo mejor que tengo y que sueño con verte en un futuro aquí a mi lado, mariposas en el vientre miradas que se cruzaron y acabaron de la mano sin separarse un segundo.

Te amo Anna, y por eso te escribo esto, para que lo sepas, para que me recuerdes y jamás me olvides."

Meses después, recibió la noticia de su muerte. Fue al cementario, sentándose frente a la tumba de él, llorando, observando una foto de ellos dos juntos.

- Me juraste un siempre. Me dijiste que ibas a estar siempre a mi lado. Y ahora te has ido. Y yo.. yo sí que te voy a prometer un siempre. Porque te amo. Y te amo de verdad, Miquel.

viernes, 13 de julio de 2012

Relato Ranna para Alisio y Carla.


Él se dirigió hacia el gabinete médico del área de neumología, su especialidad en aquél hospital madrileño donde llevaba trabajando unos 8 meses. Guardó sus cosas en su taquilla, una de las más grandes y solicitadas del hospital. Una puerta azul de hierro le separaban de sus cosas innecesarias en ese momento. Cogió su uniforme, de un azul marino bastante llamativo y sus aparatos médicos, a parte de una pequeña caja roja de terciopelo. Cuando por fin se dispuso a caminar hacia su consulta, se topó con Florentino, especialista en sicología, que no tardó ni un segundo en fijarse en la pequeña caja roja que caía del bolsillo de Raúl.
-          Vaya, vaya… con que te has decidido por fin…
-          Sí… Le voy a pedir que se case conmigo…
-          Mucha suerte
Los dos amigos se abrazaron, y Raúl reemprendió su camino hacia su consulta, con una sonrisa de oreja a oreja, y tarareando su canción favorita. Ese día era uno de los mejores que había vivido en aquél hospital en el que trabajaba. Ya en la consulta, se sentó en su cómodo sillón, fabricado en piel, y se dispuso a ver fotos de su amada. Una chica rubia, de ojos azules claros y que siempre caminaba con una sonrisa en la cara ocupaba por completo su corazón.
-          ¿Se puede? – preguntó una agradable voz, que él no tardó en reconocer.
-          Claro, cielo
Era ella, su novia. Él se levantó y corrió hacia ella, haciéndose daño accidentalmente con el pico de la mesa.
-          Estás muy torpe, cariño – dijo ella besándole
-          Es que… estando tú… jaja
Un ambiente agradable y lleno de amor se respiraba en aquella sala.
-          Me tengo que ir, mi vida – dijo ella
-          ¿Pasas luego a buscarme y nos vamos juntitos a casa?
-          Claro =)
Ella se marchó, tras un agradable abrazo que se dieron. Él pensaba que nunca encontraría a alguien que se le pareciera a ella, tan atenta y tan cariñosa.
            Mientras tanto, por otra zona del hospital, se encuentra Mónica, la mejor amiga de Anna y la única que sabe su enfermedad, un cáncer de páncreas en fase terminal. Aquél era su último día en el hospital, y estaba muy triste. Se encontró con su amiga en la cafetería, dónde se sentaron en la mesa más próxima a la ventana principal y tomaron con gusto el café de la tarde.
-          ¿Se lo has dicho ya a Raúl?
-          No puedo hacerlo, tía – dijo triste – No… no me veo con fuerzas para hacerlo…
-          ¿Qué piensas hacer ahora?
-          Me voy ahora a la casa del pueblo… quiero pasar mis últimos días allí…
-          No quiero despedirme de ti
Las dos amigas se abrazaron. Ambas echaban lágrimas por los ojos, pues sabían que quizás no volverían a verse nunca.
-          Que sepas que para mí has sido un gran apoyo estas semanas, Mónica, y que nunca te olvidaré.
-          Lo mismo digo, Anna.
Anna se fue hacia el gabinete médico del área de traumatología, donde se encontraba su taquilla. Dentro de ésta, guardaba varias fotos de su novio y ella, juntos y felices. Se querían demasiado como para separarse, pero no había otra solución. Mientras miraba las fotos, notó unos brazos fuertes alrededor de su cintura. Sonrió, pues sabían quién se encontraba allí.
-          Cariño… - dijo ella girándose - Qué guapo estás con ese traje…
-          Dame la mano, por favor - él sonrió
Ella le dio la mano, y cerró los ojos.
-          Anna… ¿quieres casarte conmigo?
Le colocó el anillo en el dedo anular de su mano derecha, y ella abrió los ojos, empapados en lágrimas de amor y tristeza.
-          Claro que quiero…
Se besaron y se fueron hacia la casa donde convivían juntos desde hacía dos meses. Se tumbaron en el sofá, y ella, con una tristeza que inundaba profundamente su corazón, le confesó lo de su enfermedad.
-          Mi niño… - dijo ella mientras él le acariciaba el pelo y le daba besos tímidos - Tú sabes que te quiero, que te amo, que te adoro… ¿no?
-          Claro mi vida...
-          Raúl… me estoy muriendo…
-          ¿Có… cómo? - dijo él, con lágrimas en los ojos
-          Tengo… un cáncer de páncreas terminal… en cualquier momento…
-          No…
Él lloraba desconsoladamente, mientras que la piel de ella comenzaba a palidecer rápidamente.
-          Raúl… te amo…
Esas fueron sus últimas palabras, pronunciadas después de haberle dado una nota que escribió el día que le diagnosticaron su enfermedad.
-          Mi vida… no te vayas…
Ella dio un suspiro, y falleció, en los brazos de él. Raúl lloraba desconsoladamente, había perdido a la persona que más quería y que más necesitaba en su vida.
Dos días después, enterraron a Sandra en el cementerio de Mollet del Vallès, su pueblo natal, y Raúl volvió a Madrid, a la casa donde tantos momentos habían compartido juntos. Cogió la carta que le dio Anna, y empezó a leerla.

Para Raúl:
            Raúl, ¿qué hubiera sido yo sin ti? Me has apoyado siempre, me has cuidado, me has querido, me has amado… has hecho mucho por mí. Me enamoré tanto de ti como tú de mí, y esta historia de 3 meses ha sido lo mejor que me ha pasado en la vida. Eres el hombre ideal, cariñoso, amable… eres lo mejor de este planeta.
            Espero que no me olvides nunca, sé que no lo harás… Para que te acuerdes de mí, te doy esta foto editada y el collar que lleva mi nombre, que espero que nunca te quites, ya que simboliza que mi corazón está unido al tuyo.
            Te amo muchísimo, mi vida.
Anna

jueves, 24 de mayo de 2012

Adiós, mi vida.



- Cielo, tengo prisa, me tengo que ir.
- Vale amor, ya sabes, no bebas.. y ten cuidado.
- Que sííí...
- Y con las carreteras...
- Tranquila mi vida, pronto estaré aquí de nuevo.
- Claro.. te quiero.
- Te amo.

Cojo la chaqueta y salgo por la puerta después de ponérmela, salgo camino del coche pensando que esta noche va a ser para recordar, le he dicho a Anna que voy a una fiesta pero en realidad es a preparar un hotel y más cosas para pedirle matrimonio, y después he quedado con mis amigos de toda la vida para tomar algo. Llegamos al local todos a la vez, les saludo y les cuento la gran noticia de que voy a ser padre. Al principio me miran impactados pero luego se ríen, me felicitan y me abrazan, y yo, feliz, pensando en Anna, sonrío.

La fiesta transcurre, todos me piden que beba, pero niego. He prometido que no, que volvería a casa como cada día, sano y salvo. Lo pasamos bien, bailamos y celebramos que esta es de las pocas noches que podré salir, pero que seré feliz. Mientras tanto no pienso en Anna, llevo demasiados años sin ver a estos tontos.

[Anna]


Estoy tumbada en el sofá, esperando a que Miki venga, son las tres y ni siquiera me contesta los whatsapp's, ni me coge el teléfono, tampoco sus amigos. Estoy asustada, demasiado asustada. Me pongo en pie y voy a por un poco de chocolate a la cocina, antojos y el ansia de no saber dónde está ni cómo está. Empiezo a ponerme nerviosa, las tres y media, y no aparece.. Sólo espero que no le pase nada..

[Miki]


Ya son las seis de la noche, creo que es hora de que nos vayamos yendo, y se lo hago saber a los demás, que continúan bebiendo, y no están de acuerdo con mi decisión. Me despido de ellos, salgo del local y cojo el coche. Está todo oscuro y la carretera es peligrosa, pero paso varias veces al día por ahí, así que no hay problema. Arranco, pongo las largas y emprendo el camino a casa. Pongo la radio, suena SHÉ - Adiós mamá, y mientras me imagino la canción pienso que eso no va a pasar. Veo que, a lo lejos, unos metros, un coche viene por delante, haciendo eses, supongo que será algún borracho. Me pongo nervioso pero sigo atento a la carretera, pensando en Anna, cómo estará, si dormirá o no.. El coche se va a acercando, y yo estoy cada vez más nervioso, intento esquivarlo..

 "Quizás un día seas tú la persona que lo lamente..."


Me encuentro dando vueltas de campana con el coche, atrapado entre un amasijo de hierros que después de un interminable tiempo, queda parado. Intento abrir la puerta para salir, pero no tengo fuerzas en las piernas. Quedo tirado en el asfalto, no escucho nada, sólo la voz de Anna distorsionada diciéndome te quiero, pero no veo nada más. Empiezo a notarme cada vez peor, dolor de barriga, y mi boca se llena de sangre espesa lentamente, que pronto sale de ésta cayendo por mi cara. Tengo convulsiones, cierro los ojos. Adiós, mi vida... -consigo susurrar antes de morir.

[Anna]


Noto algo en el cuerpo, un escalofrío y me pongo muy nerviosa, está amaneciendo y Miki no ha aparecido todavía, no sé qué hacer, me siento en el sofá, me levanto, doy paseos por la casa, una y otra vez, y él no aparece. Mi móvil comienza a sonar, voy corriendo, feliz, al ver su nombre en la pantalla. Lo cojo.

- Amor, ¿dónde estás? Estoy muy preocupada, ya vienes, ¿no?
- ...
- ¿Miki?
- Señorita.. Su novio ha fallecido.

Y me quedo en shock. Se me cae el móvil de las manos.

- ¿Señorita? ¿Oiga..? Tenemos que saber los datos personales de su marido.. ¿Señora?
- Mi.ki...

jueves, 10 de mayo de 2012

Cap. 1.


 Aquella mañana, Anna se despertó más temprano de lo habitual, estaba feliz, empezaba en su nuevo colegio y tenía mucha ilusión. Fue a la habitación de sus padres:
- ¡Venga papis! Hoy empieza el cole y no quiero llegar tarde.

Anna era una niña de ocho años muy linda, llena de energía y con un talento especial para el baile. Su familía se trasladó a Madrid por negocios y Anna fue inscrita en un colegio muy especial, donde había un programa para niños con talentos especiales pero integrados junto al resto de niños. Hoy era su primer día, y tras desayunar su madre la llevó a la escuela.
*************
- Buenos días – dijo la encantadora profesora Mónica
- Buenos días – respondieron los alumnos de la clase.
- Hoy empieza con nosotros una niña, se llama Anna y espero que os llevéis bien con ella – comentó Mónica
Cristina miró de reojo a la niña morena con dos graciosas coletas que estaba de pie junto a Mónica, “ mira ésta, tiene una pinta de creída”, comentó a su compañera de pupitre, otra niña llamada Bárbara Cristina también estaba en la escuela por su talento especial, tenía una voz dulce y un don para cantar todo lo que se le ponía por delante, pero le gustaba ser el centro de atención y cuando vió a Anna sonreír se dio cuenta de que aquella niña con coletas iba a dar mucha guerra.
- Anna, te sentarás…. A ver….¿Dónde te pongo? – dijo Mónica mientras miraba los pupitres de dos plazas, buscando algún lugar vació.
Entonces clavó su vista en un sitió donde sólo había un niño sentado, se llamaba Miquel y estaba en el colegio porque sus padres lo habían enviado a vivir con sus tíos. Miquel era de Manresa pero se pasaba el día haciendo pequeñas gamberradas, así que su familia tomó la decisión de cambiarlo de ciudad para ver si conseguían que se comportara un poco mejor y lograban que se centrara en los estudios. Por el momento, Miquel, no destacaba en nada, aunque siempre estaba dispuesto a hacer cualquier actividad física, desde jugar al futbol hasta intentar dar volteretas en el aire.
- Siéntate con él -dijo Mónica señalando a Miquel.
Anna se acercó con una gran sonrisa, mirando a su nuevo compañero de pupitre.
- Hola, soy Anna.
- Ho..hola…yo, soy Anna…..digo Miquel – respondió el niño que estaba colorado como un tomate y muy nervioso, algo que era raro en él, puesto que entre las niñas era de los que más gustaban.
La profesora Mónica decidió comenzar la clase.
- Ahora vamos a comenzar. Hoy me gustaría que todos me expliquéis lo que pensaáis hacer en el futuro, luego hablaremos de los empleos, de las diferentes formas que tiene la gente para ganar dinero. Venga Raúl, dime tú que has pensado ser de mayor.
Raúl era un chico simpático y agradable pero un poco cotilla.
- Quiero ser azafata – respondió muy seguro.
Berni y David estallaron en risas.
- Basta – dijo Mónica – no os tenéis que reir de nadie, además hay chicos azafatos, bueno, ahora se llaman auxiliares de vuelo, así que el próximo que se ría va a ir al despacho de la directora Déborah. Sigamos, tú Cristina, dime.
- Yo quiero ser cantante.
Y así siguieron todos los niños y niñas, Juange quería ser juez, Ruth modelo, Alicia quería ser bailarina, Espe mamá, David explorador, Berni astronauta….hasta que llegó el turno de Anna
- Pues yo quiero ser bailarina y casarme con un policía. – dijo la pequeña.
- Muy bien Anna, ahora tú Miquel- indicó Mónica
- Yo - Miquel se quedó un rato pensado antes de seguir – quiero ser policía, si. – dijo muy sonriente mientras miraba a Anna de reojo.
Algunos compañeros, Cristina, Espe, Bárbara, y Juange empezaron a reirse muy bajito para que la profesora no les escuchara. Por suerte Mónica no se enteró y prosiguió.
- Ahora tú Patri, dime que quieres ser.
- Yo también seré bailarina y casarme con un poli – dijo mirando a Miquel que se sentaba en el pupitre de al lado.
Anna la miró de reojo, Miquel le había caído muy bien, pero esa chica, Patri, no mucho, y además parecía que pretendía imitarla.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

6 e.e

Pasaron dos meses, mi relación con Miki iba genial, aunque yo había seguido teniendo esos sueños con ese tal Dani que no conocía de nada, y tampoco sabía por qué los tenía, sólo que sentía que en algún momento se iba a hacer realidad. Y no era lo correcto. Yo quería a Miki, y lo iba a seguir queriendo siempre. Habíamos pensado el vivir juntos, a pesar de llevar sólo dos meses juntos, no lo veíamos tan mal. Y aquel día, magnífico día, nos íbamos de vacaciones a León, a conocer la ciudad y la provincia. Se lo había propuesto yo... y no entendía por qué.

-        Cielo, ¿has cogido ya todo?
-        Sí, cariño, están las maletas en el coche y todo.
-        Genial.

Me coge de la mano, nos montamos en el taxi, llegamos al aeropuerto, le pagamos al conductor, y bajamos. Caminamos por el aeropuerto hasta que facturamos las maletas y, una hora después, montamos al avión. Nos esperan 90 minutos de vuelo. Me apoyo en su hombro y le abrazo, como él a mí, y así pasa el viaje, entre abrazos, carantoñas, besos... Cuando llegamos, dejamos las cosas en el hotel.

-        Cielo, ¿te parece que dejemos las cosas en el hotel y nos vamos a comer por ahí?
-        ¡Vale! :)

Dejamos las maletas y los bolsos y nos vamos a dar una vuelta por la ciudad, es bonita, con calles amplias, limpias, y la gente muy amable. Llegamos a un restaurante que pilla cerca y hay bastante gente, así que será bueno. Entramos y nos sentamos en una mesa, al lado hay una libre que pronto es ocupada por dos chicos, bastante parecidos y de la misma edad más o menos. Me quedo mirando a uno mientras Miki va a pedir la comida, y me fijo en sus ojos, tal como en mi sueño, y la voz del chico es la misma. Vuelvo a girarme mirando al frente, y veo que Miki se acerca a mí.

-        Amor, ¿estás bien?
-        Sí, sí...
-        Es que... estás pálida. A ver si va a ser lo que te dije...
-        ¿El qué?
-        Hace un mes, lo hicimos sin protección, ¿no te acuerdas? Puedes estar embarazada...
-        No, no creo que sea eso...
-        Esperemos...
-        ¿Esperemos?
-        Claro... es demasiado pronto para un niño... entre nosotros...
-        Si lo estoy, ¿vas a negar a tenerlo?
-        No, si lo estás no...
-        Ah...

Volví a girar la mirada hacia la mesa con los dos chicos, y el que parecía ser el de mi sueño, me miró, a los ojos. Sonrió, me sonrojé y volví a dirigir la mirada hacia Miki de nuevo.

-        ¿Conoces a ese chico?
-        No, en absoluto.
-        Te mira como si estuviera loquito por ti...
-        ¿Qué bobadas dices, Miki?
-        Lo siento...
-        No pasa nada...
-        Es que... tengo tanto miedo de perderte que... joder... no puedo evitar sentirme celoso de él, lo siento... Te quiero tanto Anna que... sólo de imaginarme una vida sin ti... o que algún día te puedes morir, dejándome solo... yo... es lo peor que podría pasarme...

Me levanté, él se puso en pie, nos abrazamos y nos besamos.

- Te quiero Miki... si de algo estoy segura en esta vida, es de eso... de que te amo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Seis. (Adelanto, que me he quedado sin inspi)

Giro en la cama, de espaldas a él, para intentar dormirme. Pero no puedo, el sueño que he tenido me hace pensar que eso pasará algún día, que Miki me hará daño, y que ese tal Dani sea... como decirlo.. el hombre definitivo en mi vida... Y es eso lo que, precisamente, me hace dudar de si de verdad quiero estar con Miki o no. Él es un chico gracioso, más o menos atractivo, simpático, romántico... y es muy enamoradizo... y se puede enamorar de cualquiera, entonces, me puede hacer daño, y yo... tengo miedo... Pero tampoco hago mal dándole una oportunidad... a la mínima que haga le dejo y... ¿y si no me veo capaz de dejarle? ¿Y si pasa con en mi sueño? ¿Y si ahora me ha dicho que me quiere pero es mentira? ¿Y si me quiere hacer sufrir? Dios... es que no sé qué pensar... se le ve tan mono, tan romántico, tan cuqui que... pensar que me puede hacer daño es algo casi imposible, aunque, como bien dicen, las apariencias engañan... En fin, supongo que.. tendré que dormir, descansar, mañana es martes, mañana... será otro día...