miércoles, 21 de diciembre de 2011

6 e.e

Pasaron dos meses, mi relación con Miki iba genial, aunque yo había seguido teniendo esos sueños con ese tal Dani que no conocía de nada, y tampoco sabía por qué los tenía, sólo que sentía que en algún momento se iba a hacer realidad. Y no era lo correcto. Yo quería a Miki, y lo iba a seguir queriendo siempre. Habíamos pensado el vivir juntos, a pesar de llevar sólo dos meses juntos, no lo veíamos tan mal. Y aquel día, magnífico día, nos íbamos de vacaciones a León, a conocer la ciudad y la provincia. Se lo había propuesto yo... y no entendía por qué.

-        Cielo, ¿has cogido ya todo?
-        Sí, cariño, están las maletas en el coche y todo.
-        Genial.

Me coge de la mano, nos montamos en el taxi, llegamos al aeropuerto, le pagamos al conductor, y bajamos. Caminamos por el aeropuerto hasta que facturamos las maletas y, una hora después, montamos al avión. Nos esperan 90 minutos de vuelo. Me apoyo en su hombro y le abrazo, como él a mí, y así pasa el viaje, entre abrazos, carantoñas, besos... Cuando llegamos, dejamos las cosas en el hotel.

-        Cielo, ¿te parece que dejemos las cosas en el hotel y nos vamos a comer por ahí?
-        ¡Vale! :)

Dejamos las maletas y los bolsos y nos vamos a dar una vuelta por la ciudad, es bonita, con calles amplias, limpias, y la gente muy amable. Llegamos a un restaurante que pilla cerca y hay bastante gente, así que será bueno. Entramos y nos sentamos en una mesa, al lado hay una libre que pronto es ocupada por dos chicos, bastante parecidos y de la misma edad más o menos. Me quedo mirando a uno mientras Miki va a pedir la comida, y me fijo en sus ojos, tal como en mi sueño, y la voz del chico es la misma. Vuelvo a girarme mirando al frente, y veo que Miki se acerca a mí.

-        Amor, ¿estás bien?
-        Sí, sí...
-        Es que... estás pálida. A ver si va a ser lo que te dije...
-        ¿El qué?
-        Hace un mes, lo hicimos sin protección, ¿no te acuerdas? Puedes estar embarazada...
-        No, no creo que sea eso...
-        Esperemos...
-        ¿Esperemos?
-        Claro... es demasiado pronto para un niño... entre nosotros...
-        Si lo estoy, ¿vas a negar a tenerlo?
-        No, si lo estás no...
-        Ah...

Volví a girar la mirada hacia la mesa con los dos chicos, y el que parecía ser el de mi sueño, me miró, a los ojos. Sonrió, me sonrojé y volví a dirigir la mirada hacia Miki de nuevo.

-        ¿Conoces a ese chico?
-        No, en absoluto.
-        Te mira como si estuviera loquito por ti...
-        ¿Qué bobadas dices, Miki?
-        Lo siento...
-        No pasa nada...
-        Es que... tengo tanto miedo de perderte que... joder... no puedo evitar sentirme celoso de él, lo siento... Te quiero tanto Anna que... sólo de imaginarme una vida sin ti... o que algún día te puedes morir, dejándome solo... yo... es lo peor que podría pasarme...

Me levanté, él se puso en pie, nos abrazamos y nos besamos.

- Te quiero Miki... si de algo estoy segura en esta vida, es de eso... de que te amo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Seis. (Adelanto, que me he quedado sin inspi)

Giro en la cama, de espaldas a él, para intentar dormirme. Pero no puedo, el sueño que he tenido me hace pensar que eso pasará algún día, que Miki me hará daño, y que ese tal Dani sea... como decirlo.. el hombre definitivo en mi vida... Y es eso lo que, precisamente, me hace dudar de si de verdad quiero estar con Miki o no. Él es un chico gracioso, más o menos atractivo, simpático, romántico... y es muy enamoradizo... y se puede enamorar de cualquiera, entonces, me puede hacer daño, y yo... tengo miedo... Pero tampoco hago mal dándole una oportunidad... a la mínima que haga le dejo y... ¿y si no me veo capaz de dejarle? ¿Y si pasa con en mi sueño? ¿Y si ahora me ha dicho que me quiere pero es mentira? ¿Y si me quiere hacer sufrir? Dios... es que no sé qué pensar... se le ve tan mono, tan romántico, tan cuqui que... pensar que me puede hacer daño es algo casi imposible, aunque, como bien dicen, las apariencias engañan... En fin, supongo que.. tendré que dormir, descansar, mañana es martes, mañana... será otro día...

sábado, 3 de diciembre de 2011

5 :D


Coral, TE GUSTARÁ :)

Y lo hace. Elimina la distancia que queda entre nosotros juntando sus labios con los míos. Mi pulso se ha acelerado, considerablemente, espero que no lo note. Gira su cabeza sobre mis labios, convirtiéndolo así en uno más pasional, más bonito. Entreabrimos lentamente nuestras bocas, mi lengua cruza hacia la suya, se entrelazan, bailan juntas, al compás de un vals de primavera, suaves como un mar en pleno verano. Y mientras nos estamos besando, miles de imágenes futuras aparecen en mi mente. Comidas con nuestros padres, cuidando juntos de mis sobrinos, viajes a Estados Unidos, futuros cumpleaños, nuestra boda, nuestros hijos... Nos vamos separando lentamente, y cuando lo hacemos, nos miramos a los ojos.

-        Anna, te quiero
-        Miki, te quiero.
-        ¿Por qué?
-        Pues... porque... eres... no sé, especial... porque eres atento, amable...
-        ¿Por qué eres tan perfecta?

Le vuelvo a besar, y él sonríe en el beso, lo noto. Poco a poco, me empuja hacia él, camina de espaldas dirigiéndose hacia su habitación, con cuidado para no caerse, sin dejar de besarme. Pronto, le noto entrar en su cuarto, despacio. No ha separado sus labios de los míos, y me da la vuelta. Le noto emocionarse con ese beso, y yo me pongo nerviosa. No es necesario que pase nada ahora, lo mejor es ir despacio, para estar seguros de la relación, de que puede funcionar. Me empuja suavemente sobre la cama, sonriendo, y yo intento sonreír, también, intentando que no me vea nerviosa. Se pone delicadamente sobre mí, para no hacerme daño, y sigo nerviosa. Vuelve a besarme, cada vez con más pasión, sus manos se posan en mi cintura, buscando la cremallera del vestido, y ya es cuando decido frenarle, para que no ocurra nada fuera de lugar.

-        Miki...
-        Dime...
-        No...
-        ¿Qué?
-        Que no... más despacio...
-        … Claro cariño, te entiendo.
-        ¿De verdad?
-        Claro preciosa.
-        Gracias... te quiero.
-        Y yo.

Se coloca a mi lado y me abraza, fuerte. Decido colocarme mejor, con la cabeza en su pecho, nuestras piernas entrelazadas y mi brazo en su barriga, acariciándole alrededor del ombligo, como tanto le gusta que haga. Él me acaricia el pelo, y brazo izquierdo pasa a coger mi mano, para entrelazar sus dedos con los míos, y después, darme un pequeño beso en el pelo también. Yo me acerco más él, para mostrarle así todo lo que siento por él, desde hace meses, desde que le conocí y empecé a quererle, tal y como es por dentro, por su físico, por su...

-        Miki, te quiero.

Me sonríe, estamos acariciándonos un buen rato, hasta que, poco a poco, ambos quedamos dormidos...

Me despierto sola, en una cama. Qué raro, yo había dormido junto a Miki... En fin, son las nueve de la mañana, me levanto de la cama y miro por la ventana. ¿Madrid? En fin... haremos que ya me he acostumbrado. Camino deprisa hacia la cocina para desayunar, siento que llego tarde. Un vaso de leche y una tostada, y después corro hacia la ducha. Salgo corriendo de mi casa, ya vestida, con mi gran bolso y un... ¿iPhone? ¿Qué es eso?... Da igual. Camino deprisa hacia donde me llevan las piernas y, cuando llego, una puerta negra y roja con gente dentro está abierta. Entro y noto como la gente me saluda, ¿pero esto qué es? Florentino Fernández, una chica morena, un chico bastante atractivo, con barbita, alto... es el que más se acerca a mí sonriente. Yo sonrío también.

-        Cuqui, ¿qué tal?
-        Genial... ¿y tú?
-        Muy bien, mi vida.

Espera, espera... ¿Mi vida? Pero que... ¿estamos juntos? Debe ser... ¿y en qué año estoy? Dios... me estoy estresando, dejémoslo pasar, a ver cómo transcurre el día. Me coge de la mano y me lleva hacia su coche, guau... como mola, blanco, alto... es genial.

-        Te tengo una sorpresa, cielo.
-        Dime.
-        Mi madre me ha pedido que tengamos hijos.
-        ¿Qué?
-        Sí, como tú querías :)
-        ¡Genial! - sonrío, y no sé por qué.

Pero, ¿qué me pasa? ¿Dónde está Miki? ¿Por qué me alegro por todo esto que me está pasando? Y... ¿qué hago en Madrid trabajando, con un chico guapísimo como pareja, y con Florentino Fernández?  Quiero volver a la realidad, por favor...

-        Amor...
-        Eh, sí, dime.
-        Que te amo.
-        Y yo, Dani, y yo... - lo de Dani me ha salido solo...
-        ¿Te pasa algo?
-        Claro que no, sólo que hoy me desperté rara...
-        A ver si...
-        ¡No! Claro que no.... o eso creo.
-        Vale, vale...
-        Aysh, ven... - le abrazo, ¿por qué?
-        No me dejes, nunca...
-        Claro que no mi amor... nunca te dejaré.
-        Gracias...
-        ¿Por?
-        Por dejar que te ayudara a superar lo de Miki, por fijarte en mí, por saber apreciarme como realmente soy y no por el físico... por todo mi amor.
-        Gracias a ti.

Y me besa. ¿Qué pasa aquí? ¿Qué ha pasado con Miki? ¿Qué hago saliendo con Dani?...

-        Anna, Anna, mi amor...
-        Hmm...
-        Despierta.
-        ¿Dani..?
-        ¿Qué?... Anna, soy Miki...

Abro los ojos rápidamente, ¿qué ha pasado aquí?

-        Joder, ¿qué ha pasado aquí?
-        ¿Qué?
-        Que... he soñado... que... tú... me habías hecho algo malo... Yo trabajaba en Madrid... y salía con... un tal Dani... No sé.
-        Un sueño... anda, cariño, duérmete, son las 4:00 de la madrugada...
-        Ya... buenas noches, mi vida.
-        Buenas noches, cariño.